Empezó marzo y la vuelta a clases será una realidad para muchos de nuestros niños, quienes deberán cambiar el relajo del verano por el orden que impone el inicio de una nueva etapa escolar. ¡Pobrecitos! Lo bueno es que todo será paulatino y en cosa de días, ya estarán 100% adaptados a sus rutinas y felices de la vida con sus nuevos compañeros y amiguitos.
Desde ahora pasarán más tiempo en el colegio o jardín infantil, lo que no disminuirá el riesgo de sufrir golpes, heridas o lesiones de tejidos. Estos accidentes son parte del crecimiento, por lo mismo, y dada su frecuencia, lo mejor es contar con conocimientos básicos para saber qué hacer y determinar qué tipo de tratamiento es el más adecuado de acuerdo a su tipo o gravedad.
En este nuevo post nos ocuparemos especialmente de las heridas contusas, erosiones o heridas abrasivas, que son aquellos golpes que por su violencia destruyen la piel y que fácilmente podemos curar en casa utilizando nuestro botiquín de primeros auxilios.
Para evitar una posible infección y facilitar la cicatrización es indispensable hacer una buena cura. De ella dependerá que una infección pueda retrasar o impedir la cicatrización de la piel o incluso producir problemas más graves como una infección generalizada.
Una vez que ya hemos calmado el llanto de nuestro hijo y podemos ver con claridad la lesión, te recomendamos seguir los siguientes pasos:
1. Lávate muy bien las manos. Si no cuentas con agua lo ideal es utilizar alcohol gel de Nexcare®, que ayuda a eliminar gérmenes y suciedad.
2. Lava la herida con agua tibia de la llave corriendo (en lo posible), dejando que por arrastre se eliminen los cuerpos extraños que estén sueltos.
3. Seca la zona con un Apósito Estéril No Adherente o con Gasa No Adherente. En caso de no contar con éstos, seca la herida con un paño limpio, seco y, en lo posible, recién planchado.
4. Nunca uses antiséptico para limpiar una herida, ya que estos sólo retardarán el proceso de curación y cicatrización de la herida.
5. Dependiendo del tamaño de la herida, cubre con un Apósito No Adherente fijando con Cinta Adhesiva Transpore®. Si la herida no es muy húmeda (rasmillón o pelón) puedes cubrirla con un Apósito Transparente Tegaderm®, que permite visualizar la evolución de la lesión y mantiene un ambiente ideal para que la herida cicatrice y sane muy rápido.
6. Si es sólo un pequeño rasmillón, aplica nuestro Parche Spray, el cual protegerá la herida de agua y suciedad, mediante una película protectora que actúa por hasta 72 horas.
7. De ser necesario, acude a un centro asistencial, especialmente en casos de erosiones profundas o muy sangrantes.
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