El verano es la época del año en que se reportan más accidentes en los niños, por lo mismo, conviene tomar una serie de precauciones para evitar que cualquier evento inesperado altere el tan esperado descanso.
El riesgo de quemaduras e insolaciones son algunos de los motivos de consulta más frecuentes, ya que con más tiempo al aire libre, nuestros niños están mucho más expuestos a los efectos dañinos del sol. Por eso, es importantísimo prevenir.
Recuerda que las terrazas, la arena y el agua reflejan la luz ultravioleta, por lo tanto, no es suficiente protegerse bajo un quitasol. Hoy, la aplicación de protector solar dejó de ser sólo una alternativa y pasó a convertirse en una imperiosa necesidad.
¿Qué recomiendan los expertos? En primer lugar, evitar exponer a los niños al sol entre las 12 y 17 horas y usar diariamente un filtro solar con factor igual o mayor a 30, aplicándolo 30 minutos antes de salir de casa, volver a aplicarlo cada 2 ó 3 horas e inmediatamente después de salir del agua.
Los productos "resistentes al agua" (water resistant) son capaces de aguantar 40 minutos de inmersión en el agua, mientras que los "a prueba de agua" (water proof) aguantan 80 minutos. En todos los casos, elige aquellos que protejan contra la mayoría de los rayos UVB y UVA, que sean hipoalergénicos, que no irriten los ojos y que mejoren la hidratación.
Para tener un verano seguro, toma todas las precauciones necesarias. Más vale prevenir que lamentar.
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