Aprovechar los últimos días de vacaciones motivando a tus hijos a que hagan ejercicio puede ser una buena manera de iniciar el año con ganas.
Está demostrado que niños con buen estado físico desarrollan más su cerebro, fortaleciendo su capacidad de recordar y aprender nuevos conocimientos.
Pero no sólo eso. Un reciente estudio de la Universidad de Illinois, EE.UU., va incluso más allá y afirma que los menores que hacen ejercicio utilizan el oxígeno de manera más eficiente, lo que favorece la formación de nuevas neuronas.
Los beneficios están claros, por eso, es necesario que como padres realicemos actividad física en familia, les expliquemos a nuestros niños las ventajas de una vida activa y jamás los obliguemos a practicar un deporte que no les guste.
El desafío entonces tiene que ver con motivarlos, pero ¿cómo? Según los entendidos, la mejor fórmula es predicar con el ejemplo, pues el sólo hecho de que los niños vean a sus padres haciendo deporte es un incentivo importante.
Así, subir un cerro o andar en bicicleta en familia es un buen punto de partida, así como hacer que conozcan otros deportes no tradicionales para conocer sus gustos.
Otras formas de incentivar la práctica de ejercicios son las siguientes:
Crea hábitos activos:
Bájate del auto y camina con tus niños al colegio o al supermercado. Crea rutinas activas desde que son pequeños para que se forme un hábito.
Ten un perro:
Además de ser excelentes compañeros, un perro en la familia siempre garantiza algún tipo de actividad física, pues es necesario sacarlo a pasear o jugar con él.
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